domingo, 23 de septiembre de 2012

LA SOMBRA - LA ENFERMEDAD COMO CAMINO

Toda la Creación existe en ti y todo lo que hay en ti existe también en la Creación. No hay divisoria entre tú y un objeto que esté muy cerca de ti, como tampoco hay distancia entre tú y los objetos lejanos. Todas las cosas, las más pequeñas y las más grandes, las más bajas y las más altas, están en ti y son de tu misma condición. Un solo átomo contiene todos los elementos de la Tierra. Un solo movimiento del espíritu contiene todas las leyes de la vida. En una sola gota de agua se encuentra el secreto del inmenso océano. Una sola manifestación de ti contiene todas las manifestaciones de la vida.

KAHIL GIBRÁN

El individuo dice «yo» y con esta palabra entiende una serie de características: «Varón, alemán, padre de familia y maestro. Soy activo, dinámico, tolerante, trabajador, amante de los animales, pacifista, bebedor de té, cocinero por afición, etc.» A cada una de estas características precedió, en su momento, una decisión, se optó entre dos posibilidades, se integró un polo en la identidad y se descartó el otro. Así la identidad «soy activo y trabajador» excluye automáticamente «soy pasivo y vago». De una identificación suele derivarse rápidamente también una valoración: «En la vida hay que ser activo y trabajador; no es bueno ser pasivo y vago.» Por más que esta opinión se sustente con argumentos y teorías, esta valoración no pasa de subjetiva.
Desde el punto de vista objetivo, esto es sólo una posibilidad de plantearse las cosas—y una posibilidad muy convencional—. ¿Qué pensaríamos de una rosa roja que proclamara muy convencida: «Lo correcto es florecer en rojo. Tener flores azules es un error y un peligro.» El repudio de cualquier forma de manifestación es siempre señal de falta de identificación (... por cierto que la violeta, por su parte, no tiene nada en contra de la floración azulada).
Por lo tanto, cada identificación que se basa en una decisión descarta un polo. Ahora bien, todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra «sombra». Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia.
El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado. El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia. Del mismo modo que los niños creen que cerrando los ojos se hacen invisibles, las personas imaginan que es posible librarse de la mitad de la realidad por el procedimiento de no reconocerse en ella. Y se deja que un polo (por ejemplo, la laboriosidad) salga a la luz de la conciencia mientras que el contrario (la pereza) tiene que permanecer en la oscuridad donde uno no lo vea. El no ver se considera tanto como no tener y se cree que lo uno puede existir sin lo otro.
Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta. La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce. La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía. El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere. Ahora bien, la negativa a afrontar y asumir una parte de la realidad no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano tiene que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado. Esto suele suceder a través de la proyección, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.
No estará de más recordar, para mejor comprender esta relación, que nosotros entendemos por «principios» regiones arquetípicas del ser que pueden manifestarse con una enorme variedad de formas concretas. Cada manifestación es entonces representación de aquel principio esencial. Por ejemplo: la multiplicación es un principio. Este principio abstracto puede presentársenos bajo las más diversas manifestaciones (3 por 4, 8 por 7, 49 por 248, etc.). Ahora bien, todas y cada una de estas formas de expresión, exteriormente diferentes, son representación del principio «multiplicación». Además, hemos de tener claro que el mundo exterior está formado por los mismos principios arquetípicos que el mundo interior. La ley de la resonancia dice que nosotros sólo podemos conectar con aquello con lo que estamos en resonancia.
Este razonamiento, expuesto extensamente en Schicksal als Chance, conduce a la identidad entre mundo exterior y mundo interior. En la filosofía hermética esta ecuación entre mundo exterior y mundo interior o entre individuo y Cosmos se expresa con los términos: microcosmos = macrocosmos. (En la Segunda Parte de este libro, en el capítulo dedicado a los órganos sensoriales, examinaremos esta problemática desde otro punto de vista.)
Proyección significa, pues, que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior. Al principio decíamos que el Yo es responsable de la separación del individuo de la suma de todo el Ser. El Yo determina un Tú que es considerado como lo externo. Ahora bien, si la sombra está formada por todos los principios que el Yo no ha querido asumir, resulta que la sombra y el exterior son idénticos. Nosotros siempre sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería la sombra. Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros. Nosotros insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente. Ahora bien, dado que esto es imposible —véase la ley de la polaridad—, este intento se convierte en una pugna constante que garantiza que nos ocupamos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.
Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza. Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo. Es conveniente no olvidar las dos últimas frases. El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio. Según esta ley, los niños siempre acaban por adquirir las formas de comportamiento que habían odiado en sus padres, los pacifistas se hacen militantes; los moralistas, disolutos; los apóstoles de la salud, enfermos graves.
No se debe pasar por alto que rechazo y lucha significan entrega y obsesión. Igualmente, el evitar en forma estricta un aspecto de la realidad indica que el individuo tiene un problema con él. Los campos interesantes e importantes para un ser humano son aquellos que él combate y repudia, porque los echa de menos en su conciencia y le hacen incompleto. A un ser humano sólo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido.
En este punto de nuestras consideraciones, debe haber quedado claro que no hay un entorno que nos marque, nos moldee, influya en nosotros o nos haga enfermar: el entorno hace las veces de espejo en el que sólo nos vemos a nosotros mismos y también, desde luego y muy especialmente, a nuestra sombra a la que no podemos ver en nosotros. Del mismo modo que de nuestro propio cuerpo no podemos ver más que una parte, pues hay zonas que no podemos ver (los ojos, la cara, la espalda, etc.) y para contemplarlas necesitamos del reflejo de un espejo, también para nuestra mente padecemos una ceguera parcial y sólo podemos reconocer la parte que nos es invisible (la sombra) a través de su proyección y reflejo en el llamado entorno o mundo exterior. El reconocimiento precisa de la polaridad.
El reflejo, empero, sólo sirve de algo a aquel que se reconoce en el espejo: de lo contrario, se convierte en una ilusión. El que en el espejo contempla sus ojos azules, pero no sabe que lo que está viendo son sus propios ojos en lugar de reconocimiento sólo obtiene engaño. El que vive en este mundo y no reconoce que todo lo que ve y lo que siente es él mismo, cae en el engaño y el espejismo. Hay que reconocer que el espejismo resulta increíblemente vívido y real (... muchos dicen, incluso, demostrable), pero no hay que olvidar esto: también el sueño nos parece auténtico y real, mientras dura. Hay que despertarse para descubrir que el sueño es sueño. Lo mismo cabe decir del gran océano de nuestra existencia. Hay que despertarse para descubrir el espejismo.
Nuestra sombra nos angustia. No es de extrañar, por cuanto que está formada exclusivamente por aquellos componentes de la realidad que nosotros hemos repudiado, los que menos queremos asumir. La sombra es la suma de todo lo que estamos firmemente convencidos que tendría que desterrarse del mundo, para que éste fuera santo y bueno. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: la sombra contiene todo aquello que falta en el mundo —en nuestro mundo—para que sea santo y bueno. La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.
La narración del Grial trata precisamente de este problema. El rey Anfortas está enfermo, herido por la danza del mago Klingor o, en otras versiones, por un enemigo pagano o, incluso, por un enemigo invisible. Todas estas figuras son símbolos inequívocos de la sombra de Anfortas: su adversario, invisible para él. Su sombra le ha herido y él no puede sanar por sus propios medios, no puede recobrar la salud, porque no se atreve a preguntar la verdadera causa de su herida. Esta pregunta es necesaria, pero preguntar esto sería preguntar por la naturaleza del Mal. Y, puesto que él es incapaz de plantearse este conflicto, su herida no puede cicatrizar. Él espera un salvador que tenga el valor de formular la pregunta redentora. Parsifal es capaz de ello, porque, como su nombre indica, es el que «va por el medio», por el medio de la polaridad del Bien y el Mal con lo que obtiene la legitimación para formular la pregunta salvadora: «¿Qué te falta, Oheim?» La pregunta es siempre la misma, tanto en el caso de Anfortas como en el de cualquier otro enfermo: «¡La sombra!» La sola pregunta acerca del mal, acerca del lado oscuro del hombre, tiene poder curativo. Parsifal, en su viaje, se ha enfrentado valerosamente con su sombra y ha descendido a las oscuras profundidades de su alma hasta maldecir a Dios. El que no tenga miedo a este viaje por la oscuridad será finalmente un auténtico salvador, un redentor. Por ello, todos los héroes míticos han tenido que luchar contra monstruos, dragones y demonios y hasta contra el mismo infierno, para ser salvos y salvadores.
La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura. Ésta es la clave para la comprensión de la enfermedad y la curación. Un síntoma siempre es una parte de sombra que se ha introducido en la materia. Por el síntoma se manifiesta aquello que falta al ser humano. Por el síntoma el ser humano experimenta aquello que no ha querido experimentar conscientemente. El síntoma, valiéndose del cuerpo, reintegra la plenitud al ser humano. Es el principio de complementariedad lo que, en última instancia, impide que el ser humano deje de estar sano. Si una persona se niega a asumir conscientemente un principio, este principio se introduce en el cuerpo y se manifiesta en forma de síntoma. Entonces el individuo no tiene más remedio que asumir el principio rechazado. Por lo tanto, el síntoma completa al hombre, es el sucedáneo físico de aquello que falta en el alma.
En realidad, el síntoma indica lo que le «falta» al paciente, porque el síntoma es el principio ausente que se hace material y visible en el cuerpo. No es de extrañar que nos gusten tan poco nuestros síntomas, ya que nos obligan a asumir aquellos principios que nosotros repudiamos. Y entonces proseguimos nuestra lucha contra los síntomas, sin aprovechar la oportunidad que se nos brinda de utilizarlos para completarnos. Precisamente en el síntoma podemos aprender a reconocernos, podemos ver esas partes de nuestra alma que nunca descubriríamos en nosotros, puesto que están en la sombra. Nuestro cuerpo es espejo de nuestra alma; él nos muestra aquello que el alma no puede reconocer más que por su reflejo. Pero, ¿de qué sirve el espejo, por bueno que sea, si nosotros no nos reconocemos en la imagen que vemos? Este libro pretende ayudar a desarrollar esa visión que necesitamos para descubrirnos a nosotros mismos en el síntoma.
La sombra hace simulador al ser humano. La persona siempre cree ser sólo aquello con lo que se identifica o ser sólo tal como ella se ve. A esta autovaloración llamamos nosotros simulación. Con este término designamos siempre la simulación frente a uno mismo ( no las mentiras o falsedades que se cuentan a los demás). Todos los engaños de este mundo son insignificantes comparados con el que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida. La sinceridad para con uno mismo es una de las más duras exigencias que el hombre puede hacerse. Por ello, desde siempre el conocimiento de sí mismo es la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad. El conocimiento del propio ser no significa descubrir el Yo, pues el ser lo abarca todo mientras que el Yo, con su inhibición, constantemente impide el conocimiento del todo, del ser. Y, para el que busca la sinceridad al contemplarse a sí mismo, la enfermedad puede ser de gran ayuda. ¡Porque la enfermedad nos hace sinceros! En el síntoma de la enfermedad tenemos claro y palpable aquello que nuestra mente trataba de desterrar y esconder.
La mayoría de la gente tiene dificultades para hablar de sus problemas más íntimos (suponiendo que los conozca siquiera) de forma franca y espontánea; los síntomas, por el contrario, los explican con todo detalle a la menor ocasión. Desde luego, es imposible descubrir con más detalle la propia personalidad. La enfermedad hace sincera a la gente y descubre implacablemente el fondo del alma que se mantenía escondido. Esta sinceridad (forzosa) es sin duda lo que provoca la simpatía que sentimos hacia el enfermo. La sinceridad lo hace simpático, porque en la enfermedad se es auténtico. La enfermedad deshace todos los sesgos y restituye al ser humano al centro de equilibrio. Entonces, bruscamente, se deshincha el ego, se abandonan las pretensiones de poder, se destruyen muchas ilusiones y se cuestionan formas de vida. La sinceridad posee su propia hermosura, que se refleja en el enfermo.
En resumen: el ser humano, como microcosmos, es réplica del universo y contiene latente en su conciencia la suma de todos los principios del ser. La trayectoria del individuo a través de la polaridad exige realizar con actos concretos estos principios que existen en él en estado latente, a fin de asumirlos gradualmente. Porque el discernimiento necesita de la polaridad y ésta, a su vez, constantemente impone en el ser humano la obligación de decidir. Cada decisión divide la polaridad en parte aceptada y polo rechazado. La parte aceptada se traduce en la conducta y es asumida conscientemente. El polo rechazado pasa a la sombra y reclama nuestra atención presentándosenos aparentemente procedente del exterior. Una forma frecuente y específica de esta ley general es la enfermedad, por la cual una parte de la sombra se proyecta en el físico y se manifiesta como síntoma. El síntoma nos obliga a asumir conscientemente el principio rechazado y con ello devuelve el equilibrio al ser humano. El síntoma es concreción somática de lo que nos falta en la conciencia. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.

Extraído de "La Enfermedad como Camino" 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO


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ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

El entrelazamiento cuántico (Quantenverschränkung, originariamente en alemán), es una propiedad predicha en 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen (en lo sucesivo EPR) en su formulación de la llamada paradoja EPR. El término fue introducido en 1935 por Erwin Schrödinger para describir un fenómeno de mecánica cuántica que se demuestra en los experimentos pero no se ha comprendido del todo. En este caso las partículas entrelazadas (en su término técnico en inglés: entangled ) no pueden definirse como partículas individuales con estados definidos sino más bien como un sistema.
Es un fenómeno cuántico, sin equivalente clásico, en el cual los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema, incluso si los objetos están separados espacialmente. Esto lleva a correlaciones entre las propiedades físicas observables. Por ejemplo, es posible preparar (enlazar) dos partículas en un solo estado cuántico de forma que cuando se observa que una gira hacia arriba la otra siempre girará hacia abajo, pese a la imposibilidad de predecir, según los postulados de la mecánica cuántica, qué estado cuántico se observará.
Esas fuertes correlaciones hacen que las medidas realizadas sobre un sistema parezcan estar influenciando instantáneamente otros sistemas que están enlazados con él, y sugieren que alguna influencia se tendría que estar propagando instantáneamente entre los sistemas, a pesar de la separación entre ellos.
No obstante, no parece que se pueda transmitir información clásica a velocidad superior a la de la luz mediante el entrelazamiento porque no se puede transmitir ninguna información útil a más velocidad que la de la luz. Sólo es posible la transmisión de información usando un conjunto de estados entrelazados en conjugación con un canal de información clásico, también llamado teleportación cuántica. Mas, por necesitar de ese canal clásico, la información útil no podrá superar la velocidad de la luz.
El entrelazamiento cuántico fue en un principio planteada por sus autores (Einstein, Podolsky y Rosen) como un argumento en contra de la mecánica cuántica, en particular con vistas a probar su incompletitud puesto que se puede demostrar que las correlaciones predichas por la mecánica cuántica son inconsistentes con el principio del realismo local que dice que cada partícula debe tener un estado bien definido, sin que sea necesario hacer referencia a otros sistemas distantes.
Con el tiempo se ha acabado definiendo como uno de los aspectos más peculiares de esta teoría, especialmente desde que el físico norirlandés John S. Bell diera un nuevo impulso a este campo en los años 60 gracias a un refinado análisis de las sutilezas que involucra el entrelazamiento. La propiedad matemática que subyace a la propiedad física de entrelazamiento es la llamada no separabilidad. Además, los sistemas físicos que sufren entrelazamiento cuántico son típicamente sistemas microscópicos (todos los que se conocen de hecho lo son), pues en el ámbito macroscópico esta propiedad se pierde en general debido al fenómeno de la decoherencia.
El entrelazamiento es la base de tecnologías en fase de desarrollo tales como la computación cuántica o la criptografía cuántica, y se ha utilizado en experimentos de teleportación cuántica.

MOTIVACIÓN Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En el contexto original del artículo de EPR, el entrelazamiento se postula como una propiedad estadística del sistema físico formado por una pareja de electrones que provienen de una fuente común y están altamente correlacionados debido a la ley de conservación del momento lineal. Según el argumento de EPR, si, transcurrido un cierto tiempo desde la formación de este estado de dos partículas, realizásemos la medición simultánea del momento lineal en uno de los electrones y de la posición en el otro, habríamos logrado sortear las limitaciones impuestas por el principio de indeterminación de Heisenberg a la medición de ambas variables físicas, ya que la alta correlación nos permitiría inferir las propiedades físicas correlativas de una partícula (posición o momento) respecto de la otra. Si esto no fuera así, tendríamos que aceptar que ambas partículas transmiten instantáneamente algún tipo de perturbación que a la larga (cuando se recopilan los datos estadísticos) tendría el efecto de alterar las distribuciones estadísticas de tal forma que el principio de Heisenberg quedase salvaguardado (haciendo más indefinida la posición de una de las partículas cuando se mide el momento lineal de la otra, y viceversa).
Es importante señalar que los términos simultáneamente o instantáneamente, que acabamos de usar, no tienen en realidad significado preciso dentro del contexto de la teoría de la relatividad especial, que es el esquema universalmente aceptado para la representación de sucesos en el espacio-tiempo. Debe interpretarse por lo tanto que las mediciones antes mencionadas se hacen en un intervalo temporal tan breve que es imposible que los sistemas se comuniquen con una celeridad menor o igual que la establecida por el límite que impone la velocidad de la luz o velocidad máxima de propagación de las interacciones.

PLANTEAMIENTO ACTUAL EN TÉRMINO DE FOTONES

Hoy día se prefiere plantear todas las cuestiones relativas al entrelazamiento usando fotones (en lugar de electrones) como sistema físico a estudiar y considerando sus espines como variables físicas a medir.
El motivo es doble: por una parte es experimentalmente más fácil preparar estados coherentes de dos fotones (o más) altamente correlacionados mediante técnicas de conversión paramétrica a la baja que preparar estados de electrones o núcleos de átomos ( en general materia leptónica o bariónica) de análogas propiedades cuánticas; y por otra parte es mucho más fácil hacer razonamientos teóricos sobre un observable de espectro discreto como el espín que sobre uno de espectro continuo, como la posición o el momento lineal.
De acuerdo con el análisis estándar del entrelazamiento cuántico, dos fotones (partículas de luz) que nacen de una misma fuente coherente estarán entrelazados; es decir, ambas partículas serán la superposición de dos estados de dos partículas que no se pueden expresar como el producto de estados respectivos de una partícula.
En otras palabras: lo que le ocurra a uno de los dos fotones influirá de forma instantánea a lo que le ocurra al otro, dado que sus distribuciones de probabilidad están indisolublemente ligadas con la dinámica de ambas. Este hecho, que parece burlar el sentido común, ha sido comprobado experimentalmente, e incluso se ha conseguido el entrelazamiento triple, en el cual se entrelazan tres fotones.

INTERCAMBIO DE ENTRELAZAMIENTO

El entrelazamiento cuántico puede ser aplicado no sólo a estados puros, sino también a estados mezcla, o inclusive a un estado no definido de una partícula entrelazada. El "intercambio de entrelazamiento" es un ejemplo simple e ilustrativo.
Supongamos que dos partes, Alice y Carol, necesitan crear un canal de teleportación pero carecen de un par de partículas entrelazadas, lo cual hace que esta tarea sea imposible. Además, supongamos que Alice tiene en su poder una partícula que está entrelazada con una partícula que pertenece a una tercera parte, Bob. Si Bob teletransporta su partícula a Carol, hará que la partícula de Alice se enlace automáticamente con la de Carol.

PERSPECTIVA

Hoy en día se buscan aplicaciones tecnológicas para esta propiedad cuántica. Una de ellas es la llamada teleportación de estados cuánticos, si bien parecen existir limitaciones importantes a lo que se puede conseguir en principio con dichas técnicas, dado que la transmisión de información parece ir ligada a la transmisión de energía (lo cual en condiciones superlumínicas implicaría la violación de la causalidad relativista).
Es preciso entender que la teleportación de estados cuánticos está muy lejos de parecerse a cualquier concepto de teleportación que se pueda extraer de la ciencia ficción y fuentes similares. La teleportación cuántica sería más bien un calco exacto transmitido instantáneamente (dentro de las restricciones impuestas por el principio de relatividad especial) del estado atómico o molecular de un grupo muy pequeño de átomos. Piénsese que si las dificultades para obtener fuentes coherentes de materia leptónica son grandes, aún lo serán más si se trata de obtener fuentes coherentes de muestras macroscópicas de materia, no digamos ya un ser vivo o un chip con un estado binario definido, por poner un ejemplo.
El estudio de los estados entrelazados tiene gran relevancia en la disciplina conocida como computación cuántica, cuyos sistemas se definirían por el entrelazamiento.

SECUENCIA HISTÓRICA

Luego de establecer la primera versión de la mecánica cuántica, Werner Heisenberg propone el denominado principio de indeterminación de Heisenberg, que describe cuantitativamente la limitación de la exactitud con que pueden medirse simultáneamente variables tales como posición y cantidad de movimiento, o bien energía y tiempo.
Lo sorprendente del caso es que esta imposibilidad no se relaciona con la aptitud del hombre para realizar mediciones, sino que sería una indeterminación inherente a la propia realidad física.
En esa época (década de los 20) comienzan las discusiones entre Albert Einstein y Niels Böhr. El primero supone que, subyacente a las probabilidades que aparecen en las ecuaciones de la mecánica cuántica, existen variables subcuánticas, o variables ocultas, que permitirán, alguna vez, establecer una descripción determinista del mundo cuántico. Por el contrario, Böhr estimaba que las probabilidades eran el aspecto predominante del último peldaño de la escala atómica.
En 1932 aparece un artículo de John von Neumann en el que demuestra, a nivel teórico, la imposibilidad de que existan variables ocultas como sustento del mundo atómico.
En 1935 aparece un artículo de Einstein, Podolsky y Rosen que sería luego conocido como la paradoja EPR en el cual se pretende demostrar que el principio de indeterminación de Heisenberg presenta excepciones en su aplicación. Se supone que si tenemos dos partículas que se dispersan luego de una colisión y viajan en direcciones opuestas, podremos hacer mediciones en una de ellas y así, indirectamente, podremos tener información de la otra sin realizar sobre ella ninguna medición.
Se supone que existe la propiedad de la localidad, en el sentido de que algo que ocurre en un lugar no debería afectar a cualquier cosa que suceda en un lugar lejano, a no ser que se envíe una señal de un lugar a otro (como máximo a la velocidad de la luz) que pueda producir un cambio en este último.
La otra posibilidad, la no localidad, implica que ambas partículas siguen vinculadas (entrelazadas) con una información que se transmitiría, posiblemente, a velocidades mayores que la de luz.
El artículo EPR fue un importante incentivo para la investigación del entrelazamiento. Respecto de este fenómeno, Erwin Schrödinger escribe: “Cuando dos sistemas, de los que conocemos sus estados por su respectiva representación, entran en interacción física temporal debido a fuerzas conocidas entre ellos y tras de un tiempo de influencia mutua se separan otra vez, entonces ya no pueden describirse como antes, esto es, dotando a cada uno de ellos de una representación propia. Yo no llamaría esto «un» sino «el» rasgo característico de la mecánica cuántica”.


Las partículas entrelazadas surgirían de algunas posibles maneras, tales como:
  1. Electrón que desciende dos niveles energéticos dentro del átomo, generando dos fotones entrelazados.
  2. Colisión electrón- positrón, que genera dos fotones entrelazados.
En cuanto a las mediciones posibles en dos partículas entrelazadas:
  1. Cantidad de movimiento y posición de ambas (EPR)
  2. Spines de ambas (David Bohm)
El teorema de von Neumann no permite establecer verificación experimental alguna, mientras que John S. Bell, cuando establece las “desigualdades de Bell”, vislumbra la posibilidad de una verificación experimental. Este nuevo teorema permitiría aclarar las cosas, ya sea a favor de Einstein o a favor de Böhr y de la no localidad.
La no localidad implica la existencia del entrelazamiento de partículas y vendría a ser un vínculo que se prolonga en el tiempo aún cuando dos o tres partículas se encuentren en distintas posiciones en el espacio.
Varios físicos tratan de verificar las desigualdades de Bell, siendo Alain Aspect quien tiene mayor éxito, resultando una confirmación de la existencia del entrelazamiento y de la postura de Niels Böhr.

Extraído de 
http://es.wikipedia.org

FÍSICA CUÁNTICA Y LA CONEXIÓN CON TU SER INTERNO - FRED ALAN WOLF


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“Los antiguos sistemas de creencias ya eran cuánticos en su manera de ver el mundo”
Doctorado en Física Teórica por la Universidad de UCLA en 1963, Fred Alan Wolf se dedicó a estudiar el comportamiento de partículas después de una explosión nuclear en la atmósfera alta. Su insaciable e inconformista curiosidad le llevó de ahí a campos de investigación mucho más heterodoxos, como las relaciones entre la conciencia del hombre con la psicología, la fisiología, la mística y la espiritualidad. Todo ello con la “deformación” profesional de un físico para quien el rigor y la ciencia conforman los pilares básicos de sus formulaciones.

Usted parece ser una persona muy curiosa y activa, lo que le ha llevado a viajar mucho y a experimentar el mundo desde la perspectiva de culturas muy diferentes. ¿Podría contarnos alguna de las experiencias más asombrosas que ha tenido fuera de nuestra cultura occidental? ¿Han influido estas experiencias en su visión y en su línea de trabajo?

Muchas de mis experiencias extraordinarias se describen en mi libro The Eagle's Quest, que se publicó en español con el título La Búsqueda Del Águila por la editorial Los Libros De La Liebre De Marzo. Estas experiencias incluyen los sueños lúcidos de las personas que estuvieron a mi lado y las vivencias con los chamanes ayahuasqueros en la selva peruana, que tuvieron una gran influencia sobre mí. Ellos me dieron un modo de ver la vida que me permite comprender por qué las personas son tan diferentes entre sí y por qué nuestros patrones de conducta son así, y me proporcionaron la posibilidad de contemplar todo esto desde una perspectiva que jamás se me habría pasado por la cabeza si no hubiera hecho ambas cosas: estudiar física cuántica y vivir estas experiencias.

También conoció y pudo conversar con científicos como David Böhm, Richard Feynman y Werner Heisenberg. ¿Podría señalar los aspectos de estos encuentros con grandes pensadores que más le impresionaron?

Esperaba encontrarme con superhombres y me quedé completamente deslumbrado con lo corrientes que eran esas personas y lo deseosos que estaban de hablar sobre su trabajo y de responder a mis preguntas. Por otro lado, raras veces se interesaban por la investigación que yo estaba desarrollando. Por supuesto, yo entonces era mucho más joven y no tenía un cuerpo de trabajo a mis espaldas, como ellos.

Para el lego, la ciencia es determinista, empírica, objetiva, y sus resultados son incuestionables. Sin embargo, desde la aparición de la física cuántica y relativista los cimentos de la ciencia han sido sacudidos. La mayoría de la gente no es consciente de las implicaciones de esta nueva perspectiva y la misma comunidad científica en gran parte todavía no las acepta. ¿Cuál es la nueva frontera de la ciencia y por qué la comunidad científica se siente amenazada por ella?

La comunidad científica sí acepta estas nuevas ideas mientras se disponga de medios experimentales que puedan respaldarlas. Actualmente no existe ningún científico vivo que no acepte la Teoría de la Relatividad General, la Teoría de Relatividad Especial y la física cuántica. Las ideas más especulativas que conciernen a la relación entre la mente y la materia son efectivamente más difíciles de demostrar de una manera objetiva y están sujetas a la interpretación. En nuestros días constantemente surgen nuevas teorías en relación con estas ideas especulativas y, dado a que son difíciles de probar objetivamente, los científicos tienden a ignorarlas. Sin embargo, esto no sucede en la Teoría de Campos Cuánticos y la Teoría de Cuerdas. Muchos físicos están muy interesados en ellas a pesar de la falta de evidencia experimental. La Teoría de Campos Cuánticos ha sido demostrada con éxito en todas las áreas que tienen que ver con la materia y los campos electromagnéticos, pero no con la gravedad. La Teoría de Cuerdas no se ha demostrado experimentalmente y es muy poco probable que pueda ser probada algún día.

La nueva frontera es el espacio interior, el mundo de la mente, donde hay más que lo que la gente se imagina. Pensamos que todo está simplemente ahí fuera y que lo único que hacemos es filtrar cosas, pero no funciona así. Todas esas cosas que percibimos en realidad no están ahí fuera en forma sólida. Son de naturaleza ondular hasta que se perciben y por eso hay una diferencia ligera y sutil en ellas. Cuando empecé a estudiar este tema me di cuenta de que los antiguos sistemas de creencias ya eran fundamentalmente cuánticos en su manera de ver el mundo. No utilizaban física cuántica per se, pero su manera de ver las cosas era idéntica. Ellos realmente creían que si un doctor o chamán decidía bailar de un modo determinado, eso podría producir lluvia en un área determinada. Estas ideas forman parte de nuestros sistemas de creencias mágicas y son muy similares a la física cuántica.

¿No le parece que la comunidad científica en general rechaza el surgimiento de un nuevo paradigma en la ciencia y lo hace menospreciando su rigor y seriedad?

Los científicos no son el problema; después de todo, son seres humanos con la misma aversión hacia las afirmaciones pretenciosas, supercherías y reivindicaciones falsas que cualquier otra persona. Por tanto desconfían de cualquiera que anuncie un paradigma nuevo o una teoría nueva sobre cualquier cosa. La gente debería mostrarse escéptica con anuncios de mucho bombo. ¡Fíjense en todos esos libros sobre las dietas para adelgazar escritos por doctores en medicina! La mayoría son basura que no tiene ningún fundamento y la gente generalmente vuelve a ganar peso de nuevo, a no ser que eleven sus tasas metabólicas mediante el ejercicio e ingieran menos calorías, lo que sí está basado en principios científicos. No tengo ningún problema con los científicos que son escépticos; todos los grandes descubrimientos tuvieron que pasar por ese escepticismo antes de convertirse en rigor.

Algunos podrían pensar que, siendo físico, tratar con lo que parecen ser fenómenos psicológicos, behaviorísticos o espirituales está fuera de mi competencia, pero permítame rebatir esta suposición con un argumento muy sencillo. Para empezar, posiblemente nuestras ideas sobre la mente han sido puestas en categorías erróneas. La mente no puede ser objetivable. Las formas objetivo-psicológicas o behaviorísticas de pensar sobre ella no pueden ser adecuadas. Un nuevo modelo subjetivo de la mente podría cambiar la forma del pensamiento científico e influir en la investigación de una ciencia de la mente. Incluso es posible que nos pueda ayudar a entender de un modo nuevo la evolución o a determinar cómo y por qué un ser crece para creer que no es nada más que el cuerpo, aunque puede sospechar que está desarrollándose algo más. Por ejemplo, en física estamos trabajando en una nueva manera de pensar cómo empezó el universo y de qué está hecho. Se llama Teoría de las Cuerdas, y uno de sus rasgos más destacados y sorprendentes es que se basa en ideas que no pueden demostrarse mediante ningún test experimental.

¿Cómo define la conciencia? ¿Son conscientes otros animales?

No soy más hábil definiendo la conciencia que dando una definición del tiempo. Todos “sabemos” qué son estas cosas, pero cualquier intento de definirlas tiende a ser una mera sustitución de una metáfora por otra, como por ejemplo “el tiempo es un río por el que uno pasa sólo una vez”, o “la conciencia es la mente de Dios”. Probablemente los conceptos realmente importantes simplemente existen y no se pueden definir. Los animales tienen conciencia como todas las cosas. La idea principal es que no hay tal cosa como la conciencia y el mundo material, no hay nada parecido a la dualidad. Hay una sola cosa. ¿Qué es? Eso resulta mucho más misterioso, profundo y difícil de entender. Hablamos de un mundo material y un observador que observa el mundo material, pero no creo que nadie sepa cómo se produce esta división. La separación del sujeto y el objeto es muy enigmática y se produce de tal manera que no se puede reducir a un supuesto sujeto existente y un supuesto objeto existente ya separados. El sujeto y el objeto no están separados, ni siquiera están interconectados. Son una sola cosa que se divide de diferentes maneras. El proceso es continuo. Es como un caramelo con toffee. Se divide en un sujeto y un objeto. Éstos se vuelven a juntar y se vuelven a separar de nuevo. Cada vez que ocurre esto los vínculos entre los dos son diferentes, lo que era sujeto y lo que era objeto cambia. Es un baile incesante. El toffee es un enorme caldero hirviendo que se llama vacío. Las partículas que la componen a usted ahora mismo, en este instante, cada uno de esos electrones estaban en ese vacío y han salido de ese caldero burbujeante. La ilusión consiste en pensar que eso se queda ahí de forma consistente. Algo mucho más profundo y misterioso tiene lugar y hace que parezca muy sólido y muy real.

Esto viene de la física cuántica. Hay un campo enorme que está ahí fuera y contiene tanto al observador como lo observado. Ahora bien, desde el punto de vista del observador parece como si él hubiera creado lo observado con tan sólo mirarlo, y desde el punto de vista de lo observado parece como si algo lo haya estado empujando. Es así cómo nos parece que sucede mirándolo desde fuera, desde el punto de vista de la física cuántica. El fundamento de la física cuántica es algo que no es ni material ni inmaterial y que se llama función cuántica o campo cuántico. Es imaginario y a la vez tiene ramificaciones físicas. Pero no es ni físico ni puramente imaginario. Parece estar simultáneamente fuera, en el espacio, y en nuestros cerebros. Cuando el campo cambia, cambian los objetos materiales. ¿Cómo cambian? Los objetos cambian porque lo que representa este campo es el campo de probabilidades de que ocurran todas las cosas.

Los cambios en el campo de probabilidades se pueden comparar con una moneda trucada, uno de cuyos lados pesa más que el otro. Por ejemplo, una moneda que hemos trucado, en vez de una probabilidad del 50/50, tendrá una probabilidad del 75/25 si la lanzamos al aire. Lo que usted ve si lanza la moneda muchas veces son siete caras y media de diez posibilidades. Antes habría tenido simplemente 5/5, 5 caras y 5 cruces. La mente, el campo de probabilidades puede cambiar las probabilidades de tal forma que lo que uno observa cambie con una observación continua, modificando la manera en que uno observa algo. Ya sabemos que eso existe y obliga a desechar la noción del objeto mismo como algo inalterable, inmutable e invariable, excepto si lo mueve una fuerza física. La fuerza de la que estamos hablando no es la fuerza de un objeto físico que se ejerce sobre otro objeto físico. Se trata de un cambio de actitud. No es más enérgico o contundente que un cambio de idea o un antojo, o una fantasía en la mente de alguien, pero aún así parece surtir efecto. ¿Se puede aprovechar eso en términos de efecto transformador global? ¿Es lo que utilizan los chamanes cuando curan a la gente o lo que utilizan las naciones cuando quieren movilizar a la gente para que vayan a la guerra? ¿Puede que un tipo de efecto transformativo como el campo de probabilidades en una mente influya en otra mente de tal forma que la mente colectiva se sienta como un solo campo de probabilidades, que a su vez afecta a todo? Eso puede ser efectivamente lo que está sucediendo.

¿Cree que la humanidad progresa o evoluciona en términos de su conciencia, o al menos en términos del reflejo de esa conciencia en la mente, desde la aparición del Homo Sapiens hasta el presente y de cara al futuro?

Evolucionamos a través de nuestra mente y su capacidad de manejar un entorno que cambia continuamente. Nuestra evolución ha sido excelente en la fabricación de herramientas y el poder del pensamiento abstracto, es decir, en el campo de la llamada realidad objetiva, pero hemos fracasado en la evolución en el campo de la codicia y desconfianza, es decir, en el de la realidad subjetiva.

Lo que está ocurriendo sucede a causa de la aceleración del proceso de la individualización. A través del proceso en el que el yo se hace más consciente se ha producido una unión de la conciencia. Es como una paradoja. A través de la separación se ha producido la claridad de la unión. Sin la separación, sin la individualización, esta claridad de la unidad nunca se habría dado. Pero lo que viene ahora es experimentarla a través de la individualización. Ya no se trata sólo de creer en la unidad, sino de experimentar la unidad a través de la meditación individual, no en grupo ni mediante la mente colectiva, sino a través del proceso individual de hacerse consciente de que hay algo más que los pensamientos individuales. La conciencia del nivel psíquico está creciendo, pero no gracias a la práctica colectiva. Ahora mismo hay un deseo enorme de saber. La gente está hambrienta por introducirse en la base del nuevo conocimiento porque pueden oler, sentir o intuir que hay una nueva forma de conciencia que está emergiendo a su alrededor. Hoy en día las herramientas tecnológicas nos conducen hacia ahí. Un ejemplo casi trivial es internet, que nos proporciona una comunicación global casi a la velocidad de la luz. Con esto está surgiendo un sentido de la unidad de la conciencia. Hay una gran ilusión, una gran esperanza.

Ha escrito una serie de cuatro libros sobre la “Nueva Alquimia” titulados De la Mente a la Materia; De la Materia al Sentimiento; Del Sentimiento al Espíritu; y Del Espíritu a la Mente ¿Podría explicarnos qué implica cada salto?

Los libros 3o y el 4o todavía no están escritos y es posible que haya algunos cambios en ellos. En el 1er libro, De la Mente a la Materia, describo nueve principios de la alquimia que también se reconocen como semillas de la cábala o arquetipos de la experiencia humana o, si se quiere, las semillas que Dios debe plantar para crear el universo, incluyendo la vida. Mi objetivo en ese libro era proporcionar una idea del profundo misterio relacionado con la mente y la materia, cómo es que existimos y a la vez sabemos que existimos.

En el 2o libro, De la Materia al Sentimiento, he llevado la historia de esos arquetipos más lejos, mostrando cómo se manifiestan. Con eso me refiero a nacer, empezar a auto-reconocerse y auto-organizarse como vida. El aspecto más importante de este proceso vivo es que la vida se siente a sí misma y se conoce a sí misma. Incluso cuando la materia viva muestra un comportamiento complejo, he mostrado cómo estos mismos nueve arquetipos básicos ayudan a explicar todos los procesos de la vida, incluyendo la capacidad de autoengaño y evolución.

En el 3er libro, Del Sentimiento al Espíritu, quiero hablar de la transición más importante que se nos plantea, el difícil proceso de hacernos conscientes espiritualmente. Es una jugada nada despreciable. Incluso si no logramos tener una concienciación espiritual única en vida, nos enfrentaremos todos a ella en el momento de nuestra muerte. Nadie escapa a esta última concienciación espiritual, independientemente de lo que creamos que es real, y corresponde a cada uno ganar alguna perspicacia espiritual. Uno no puede hacerlo intelectualmente ni ciegamente. Entonces, ¿cómo se hace? La respuesta es: a través del sentimiento. El sentimiento representa el terreno más esencial del que puede brotar la conciencia.

Finalmente, en el 4o libro, Del Espíritu a la Mente, intentaré explorar cómo la vida se convierte en el ser. Para mí, primero nace la mente y de la mente surge la materia. Las respuestas a todas estas interrogantes las puede proporcionar una comprensión más profunda de la Teoría del Campo Cuántico, en que actualmente se centra mi interés primordial.

Desde su punto de vista científico, ¿cómo interpreta el misticismo, la religión y la espiritualidad?

Estas experiencias son los impulsos de vida más esenciales que tenemos. El misticismo es la experiencia del misterio, la religión es un intento de controlar ese misterio y la espiritualidad es el reconocimiento y la apreciación de este misterio. La separación es muy antigua y se remonta a los tiempos en que la magia era la práctica predominante. Si usted quisiera que algo sucediera haría un conjuro, crearía un escenario de “abajo como arriba”, posiblemente incluso crearía un modelo con sus propias manos y lo manejaría a su antojo. Si quisiera que lloviera, dejaría caer piedrecitas. Si eso no funcionara, probaría algo diferente. La magia siempre fue un intento de controlar la naturaleza. Es posible desde un punto de vista puramente materialista que una práctica como esta pueda funcionar. Por ejemplo, lanzar muchas piedras hacia arriba en un aire cargado de humedad provocaría la aparición de algunas corrientes de convección que en una situación inestable podrían generar la descarga de algún nubarrón. Pero existe otra posibilidad que es completamente diferente. No tiene absolutamente nada que ver con el control del chamán, sino con que el chamán es consciente de que él es el tiempo. El chamán se convierte en el tiempo, se convierte en la nube. Él empieza su danza cuando está a punto de llover. Para una persona corriente que lo está mirando, el chamán ha provocado la lluvia, pero el chamán no ha hecho que llueva. Él es la lluvia. ¿Cómo podría el chamán provocar algo que él ya es? El chamán es sensible a cuándo y dónde se mueve el Gran Espíritu, lo percibe. Nunca trata de controlar al Gran Espíritu, está completamente integrado en Él. Lo único que hace es entregarse al Gran Espíritu, le deja entrar y se hace consciente de Él. Su esencia no está en prometer un resultado como la lluvia. Su esencia consiste en hacerse consciente. Ninguno de los chamanes con los que he trabajado nunca ha intentado decirme que ellos pueden ejercer control, sino que esperan para ver si el Espíritu va a entrar en ellos. Se hacen conscientes del Todo, del Gestalt.

¿Existe una creciente convergencia entre la ciencia puntera y la espiritualidad o el misticismo? Suena casi contradictorio…

Ciertamente muchos científicos se interesan por el misterio del que hemos hablado. Pero yo no diría que las dos escuelas del pensamiento estén convergiendo, simplemente porque muy poca gente comprende realmente la ciencia o las matemáticas. ¿Cómo se puede hacer converger dos maneras de pensar si una de ellas permanece desconocida?

¿Será capaz la ciencia de captar en términos científicos el universo o la esencia que está más allá de la realidad? Todas las tradiciones espirituales afirman que el lenguaje nunca podrá captarlo completamente. Sólo la experiencia en primera persona puede permitirlo…

Siempre habrá un misterio alrededor de esta cuestión. La ciencia está intentando entenderlo únicamente en términos objetivos, mientras que la experiencia espiritual es puramente subjetiva y no se puede expresar. La ciencia occidental es mucho más mágica, intrusiva y más jerarquizada de lo que fue el chamanismo. La división entre místicos y científicos se produjo a raíz de la perspectiva que adoptaron los occidentales cuando por primera vez vieron unas prácticas místico-mágicas. Debido a la necesidad de controlar la naturaleza, los científicos supondrían que el chamán estaba haciendo algo para conseguir que algo sucediera. Es una suposición lógica basada en el supuesto de que el chamán es como un mago que manipula y engaña al público.

¿Cómo explica que las diferentes tradiciones espirituales coincidan en sus principios más básicos? Utilizando el método científico como referencia, ¿probaría el hecho de que diferentes personas de creencias distintas hayan llegado a las mismas conclusiones que éstas posiblemente sean verdades universales? 

Hasta donde están de acuerdo probablemente sea porque accedieron a una misma mente o a la Mente de Dios para lograr su perspicacia. En realidad, sus descripciones normalmente difieren bastante, de ahí los problemas relacionados con las religiones que luchan entre sí por la supremacía en el reino de Dios. Es solamente la retrospección lo que permite ver que todas dicen lo mismo. Cuando Cristo dijo lo que dijo, la visión de la espiritualidad de los judíos y romanos no percibió mucha similitud en todo aquello. Tampoco la ven ahora los cristianos, los musulmanes, los hindúes, los indios americanos, los seguidores del Vudú y los judíos, por citar algunas religiones.

Ha dedicado una gran parte de su energía y esfuerzo a tratar de transmitir al público la ciencia. ¿Por qué siente esa necesidad? ¿Cree que es importante para la sociedad entender los descubrimientos científicos y sus implicaciones?

En realidad lo hago porque me gusta hacerlo. Me asombra que tanta gente disfrute escuchándome y leyendo mis libros. Pienso que les gusta usar sus mentes como a mí me gusta usar la mía, para pensar sobre el misterio. Parece que he encontrado una manera de excitar las neuronas, de proporcionar una formación para que los corazones místicos de la gente latan un poco más fuerte y se oigan sin dejar fuera la física, la lógica o la razón. Además, en nuestro mundo occidental pocos científicos quieren hablar sobre Dios, la espiritualidad o la mística. De ahí que yo haya encontrado un hueco en esa necesidad.

Cambiando de tema, ¿cuáles son en su opinión los motivos que están detrás de nuestra crisis medioambiental? En términos de la conciencia ¿cómo encaja nuestro conocimiento sobre nuestro lugar en el universo en la actual situación? ¿Cree que podemos acabar destruyendo la vida sobre la Tierra o a nosotros mismos?

Básicamente creo que el mundo no funciona sin crisis. Parece que el universo necesita situaciones extremas para existir y actualmente estoy trabajando en mi próximo libro sobre esto. Siempre habrá algún tipo de crisis en la vida. Ahora lo veo como algo muy serio y, a la vez, como algo cómico y dramático. La vida es un drama, una obra de teatro en la que nosotros interpretamos papeles diferentes. No creo que vayamos a destruirla porque en ese caso el drama habría terminado y haremos cualquier cosa para que continúe. Somos adictos a la vida y continuamente surgen una gran cantidad de problemas y dramas para evitar que deseemos la muerte.

UN NUEVO PARADIGMA

El Dr. Wolf ha sido profesor en la Universidad de Londres, París, San Diego State y en el Instituto Hahn-Meitner para Física Nuclear de Berlín, entre otros. Es autor de 11 libros y ha sido galardonado con el Premio Nacional para libros científicos de Estados Unidos. Su vocación divulgativa le ha llevado a hacerse un sitio en la televisión (canal Discovery), el cine (¿Y tu que sabes?), la radio y como conferenciante por todo el mundo. Sin embargo no es su currículo lo que le ha hecho destacar sino su visión, atrevida y rompedora, de la realidad. Pertenece a un nuevo y reducido grupo de científicos que postulan un nuevo paradigma donde el determinismo que ha marcado el método científico moderno pasa a un plano secundario y en el que la física cuántica, el origen del universo y el espacio interno de la mente imposibilitan la deducción objetiva de teorías probadas por experimentos. En definitiva: la fascinante nueva frontera de la ciencia.


Yin Yang